miércoles, 6 de abril de 2011

El suelo electoral

Hay un concepto que se utiliza mucho al a hora de calcular las posibilidades electorales de los partidos políticos, y es el suelo electoral. Que viene a ser esa cantidad de votos que son fijos para un partido, esos fieles que votan a su partido sea como sea, y hayan hecho lo que hayan hecho. Se calcula que aproximadamente para los dos partidos mayoritarios sea de un 33% de los votos. Del mismo modo existe también el concepto de techo electoral, o la cantidad máxima de votos que puede alcanzar un partido si se dan las circunstancias ideales. Aquí el PSOE tiene ventaja sobre el PP. Este último se calcula que su techo sea el 45% y el del PSOE ronde el 50%. Es extremadamente raro que estos extremos se rompan, tan sólo ocurrió con la UCD en 1982, que lo llevó a su desaparición.

Las formaciones más pequeñas, y las formaciones nuevas tienen aquí un verdadero problema, porque al existir estos caladeros de votantes fijos para los grandes partidos, la capacidad de convencer a los indecisos, a los abstencionistas y a aquellos que meditan su voto es más limitada, ya que tienen que entrar en competencia con multitud de formaciones que persiguen el mismo objetivo, y de ahí la tremenda dificultad de que consigan capacidad de gobierno o de una mínima influencia.

Esto tiene una cara buena y otra mala. Por un lado, permite una estabilidad fundamental a la hora de gobernar, pero por el otro lado, crea un enquistamiento en el sistema de partidos que limitan la aparición de nuevas ideas y nuevos líderes. Y el único modo en que ocurra es o modificar el sistema de partidos, o que aquellos votantes fijos se dedicasen a analizar realmente la conveniencia de votar siempre a los mismos. Por el momento, creo que seguiremos igual.


publicado en el Oriente Express el 06/04/2011

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