jueves, 31 de marzo de 2011

Desastre en la cena (Anecdotario personal)

Ayer, en mi aburrido devenir diario, vi el documental Super Size Me. Evidentemente, me entraron unas ganas enormes de cenar un buen par de hamburguesas.

Hoy iba a cumplir ese sueño húmedo y grasiento. Me dirigo ilusionado a la cocina, preparando los panecillos, cortando primorosamente el tomate mientras la lechuga recibía un fresco baño de agua. El bote de mayonesa esperaba ansioso cubrir con una fina capa el suave pan tostado. Una delicia, vamos.

Pero... y la carne? ¿Dónde está la carne? ¡Mecagontóóóóóó! Se me olvidó. No la compré. Bueno, me dije, algo habrá en la nevera que sea un pobre y miserable sustituto. Nada. Ni una mísera salchicha, ni una loncha de lomo, ni siquiera algún resto de embutido. Desesperado. Ese es el término.

Ahora ahogo mi tristeza en un miserable bocadillo de ensalada condimentado con ketchup y mostaza.

Mañana lo vuelvo a intentar.
 


P.D.: Si te interesa compartir tus ideas culinarias te esperamos en La Sociedad General de Gastrónomos y Gordos  en Facebook.

3 comentarios:

  1. Lo de gastrónomos me parece cojonuten, pero lo de gordos no lo compro, no le veo la ventaja ni el orgullo, se siente. Y yo también como hamburguesas y me echo algún cigarrito, pero el colesterol a raya.

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  2. No son condiciones excluyentes, no es obligatorio ser gordo, vale con ser gastrónomo. Y tu colaboración con tus maravillosas recetas sería muy bien bienvenida

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  3. jajajaja...Me encanta la descripción que haces de la situación. Me he reido un monton, hasta te he imaginado y todo.

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